
Los últimos tres años de mi vida han sido complejos emocionalmente, he vivido cosas internas que quizás no todos puedan comprender. Obviamente somos todos distintos y sentimos de distintas maneras, hay quienes son fuertes y jamás se nota en su mirada, flaqueza, hay otros en cambio que se ven fuertes, y utilizan una coraza para protegerse de las tempestades de la vida pero en el interior de su alma el dolor es fuerte, porque jamás ha salido a la luz. También, hay quienes son fuertes y sensibles, pero no saben manejar sus emociones para seguir con el peso de la tristeza y las complicaciones. Creo que yo soy la última opción, creo que soy fuerte por todo lo que he vivido pero quizás en mis actitudes, en mis pensamientos, en mi rostro se luce una debilidad que asusta a cualquiera. He buscado tantas opciones, espirituales, económicas, sociales, pero ninguna ha dado resultado, es cosa de ver como está mi vida ahora. Quizás, mi vida se vea desde fuera como normal y teniendo todo lo que pueda desear. No estoy sola, lo sé, pero la soledad es interna. La inquietud de no saber que es lo que te hará bien, que es lo correcto, de donde quieres estar, de cómo quieres estar, tantos cuestionamientos te agobian de una forma inexplicable. Creo que tengo la felicidad frente de mí y respira a mi lado, pero algo me toma y no me deja cogerla de la mano y ser simplemente feliz. La felicidad nunca es completa, solo está hecha de momentos que con desdichas se esfuman y se tornan una preocupación. Pero volviendo a lo de mi felicidad, la he vivido y la tengo a mi lado, pero este estado hecho de angustias me la está quitando. La paciencia es harta, si de verdad quieres tenerla por un motivo o tan solo por que nace en tí, pero siempre todo lo que comienza se acaba y esto se convierte en una bomba de tiempo. No sabes cuánto más podrá tolerar estos “estados”, porque ellos se desgastan junto a ti, el ver al ser que amas sufriendo y no poder hacer nada para calmar o acabar con ese dolor te desespera, pero si asumieran que en sus manos no está la cura, todo sería distinto. Es un sentimiento innato de querer socorrer a la persona que amas cuando llora o sufre, pero a veces en la vida no siempre podrás ayudarla menos cuando ese sufrimiento proviene de ella misma.
Te amo