Los años en muchas ocasiones no sirven como se piensan que podrían servir, las personas que ya no están siempre nos harán falta, ya sea que hayan partido hace 20 años o hace 3. El dolor, eso sí, se va mitigando cuando los días van transcurriendo, en ciertas ocasiones vuelve a la mente una ráfaga de recuerdos, egoísmos y desesperación porque ese ser ya no está, no obstante somos un animal de costumbre y siempre nos terminamos "acostumbrando" al sentimiento de abandono.
Un profesor muy admirado para mí nos dijo en una de sus clases de literatura que el dolor nos hacía vulnerables, débiles, perdíamos todo poder que pudiésemos haber tenido en alguna ocasión. No creo que esta aseveración se aleje mucho de la realidad. Precisamente ayer asistí al funeral de otro profesor de literatura, oír la voz de su hermano quebrándose cuando leía unos poemas que había escrito para mi profesor, ver y oír a su hijo entre sollozos tratando de agradecer la asistencia de todos los presentes y ver a su madre, una señora con su pelo blanco, su bastón en mano y sus ojos serenos me hizo sentir que somos unos seres tan débiles si alguien que amamos se nos va.
Han pasado 21 años desde que mi padre se marchó, y digo que se marchó porque para mí durante muchos años fue un terrible abandono, simplemente un día ya no estaba en casa y nunca más lo volvería a ver, y además no se despidió de mí, no me dijo que no volvería, yo sólo tenía 4 años y lo único que pude ver era que mi papá ya no estaba y no vendría, porque yo lo esperaba pero nunca llegó... a veces pienso que mi verdadero luto lo he vivido recién hace unos 4 años y no hace 21.
Cada cierto tiempo, cuando tengo algún problema o dolor tu recuerdo y la necesidad de tenerte acá conmigo se hace más fuerte, casi afixiante. Como hijos siempre vemos a los padres más fuertes que uno, más firmes y capaces de sobreponerse a todo, vemos sus brazos como una gran cobija que nos aislará del dolor.
Entre rabia y dolor me paso en esos instantes en que siento que me haces falta, entre incoformismo e incertidumbre oscilan mis pensamiento y todo porque no me explicaste que te irías para siempre y que ya no te volvería a ver nunca más.