Los sentimientos de amor se difuminan y se mezclan con sentimientos de fastidio y de dolor, y es algo que ya no puedo evitar. El cansancio se apoderó de mi y ya la lucidez no deja que vea con claridad más nada, el día sombrío se volvió rutinario, ya la tristeza me embargó, la quietud y la esperanza se transformaron en una tormenta en alta mar de confusiones y de rechazo, ya no quiero verle, ya no quiero sentirle, ya no quiero, ya no quiero más, quiero que desaparezca de mi vida, que se aleje, que se vaya y no vuelva, que se marche en un viaje sin retorno, quiero mi paz, quiero mi tranquilidad, quiero mi paz, quiero mi soledad que tanta tiempo me ha acompañado sin cuestionamientos, sin discriminaciones.
Espero que luego se vaya, ¿qué sentido tiene hablar ahora?, ¿qué sacaría?, ¿sacarme unas cuántas dudas de mi cabeza?¿ o más bien, haré el ridículo exponiendo abiertamente mis sentimientos frente a una persona que no valorará jamás lo que yo pueda sentir?. Creo que ya es tiempo de poner un final a esto, no sé si un final drástico o un final con "esperanzas" creadas de la nada por mi misma, con ilusiones que cobijé como frutos de momentos comunes y corrientes y los transformé en algo que maravilloso, con doble lectura, y no son nada más que simples momentos de una "amistad" extraña que ya dejó de tener parámetros de una amistad. Mis opciones no son variadas, solo tengo dos, exponerme a que me dañen o guardarme todo y dejar que se marche para que cuando regrese desaparecer de su vida y así poner punto final a una historia que jamás fue historia, a un cuento que solo imaginé en mi mente soñadora.