jueves, 20 de enero de 2011

Ya es tiempo...

Los sentimientos de amor se difuminan y se mezclan con sentimientos de fastidio y de dolor, y es algo que ya no puedo evitar.  El cansancio se apoderó de mi y ya la lucidez no deja que vea con claridad más nada, el día sombrío se volvió rutinario, ya la tristeza me embargó, la quietud y la esperanza se transformaron en una tormenta en alta mar de confusiones y de rechazo, ya no quiero verle, ya no quiero sentirle, ya no quiero, ya no quiero más, quiero que desaparezca de mi vida, que se aleje, que se vaya y no vuelva, que se marche en un viaje sin retorno, quiero mi paz, quiero mi tranquilidad, quiero mi paz, quiero mi soledad que tanta tiempo me ha acompañado sin cuestionamientos,  sin discriminaciones.
Espero que luego se vaya, ¿qué sentido tiene hablar ahora?, ¿qué sacaría?, ¿sacarme unas cuántas dudas de mi cabeza?¿ o más bien, haré el ridículo exponiendo abiertamente mis sentimientos frente a una persona que no valorará jamás lo que yo pueda sentir?.  Creo que ya es tiempo de poner un final a esto, no sé si un final drástico o un final con "esperanzas" creadas de la nada por mi misma, con ilusiones que cobijé como frutos de momentos comunes y corrientes y los transformé en algo que maravilloso, con doble lectura, y no son nada más que simples momentos de una "amistad" extraña que ya dejó de tener parámetros de una amistad.  Mis opciones no son variadas, solo tengo dos, exponerme a que me dañen o guardarme todo y dejar que se marche para que cuando regrese desaparecer de su vida y así poner punto final a una historia que jamás fue historia, a un cuento que solo imaginé en mi mente soñadora.

domingo, 16 de enero de 2011

Se acerca de la despedida

Solo faltan días y sabré si toda la espera tuvo o no sentido, 5 años esperando algo que imaginaba, algo que idealizaba, algo que deseaba.  4 años pasaron para darme cuenta que realmente no le había olvidado por completo, solo faltó una palabra, un encuentro y nuevamente sucumbí en sus encantos. Algo tiene que me hace vulnerable, débil y dejo de ser yo, esa de personalidad frontal y que dice las cosas sin titubeos, esa con personalidad fuerte se torna, miedosa y llena de dudas.
No quiero pensar más acerca de qué resultará, de cuál será la respuesta, de cuál será la reacción, quiero que llegue el momento porque aplazar más esta agonía, ya, no tiene sentido.  Es una agonía que tiene sus satisfacciones, pero a veces cuando su lejanía se torna larga, ya deja de ser algo tan bello que cautive, se torna en una incertidumbre compleja y lenta, donde el tiempo no transcurre con normalidad y cada segundo sucede al otro como haciendo burla de mi espera.
Quisiera, ¡tanto es lo que quiero!, quisiera envolverte en mis brazos, mirarte a los ojos y decirte cuánto anhelé el tenerte cerca y poder decir cuánto te amo, porque te amo, sí, te amo, lo descubrí hace unos meses, no es normal tener una espera tan larga, y una espera donde no se acordó esa espera, si no más bien una espera voluntaria, que se mantuvo a través del tiempo solo con la esperanza y con la ilusión de que algún día esa larga espera tuviese alguna recompensa, la recompensa de tenerte junto a mi.