domingo, 16 de enero de 2011

Se acerca de la despedida

Solo faltan días y sabré si toda la espera tuvo o no sentido, 5 años esperando algo que imaginaba, algo que idealizaba, algo que deseaba.  4 años pasaron para darme cuenta que realmente no le había olvidado por completo, solo faltó una palabra, un encuentro y nuevamente sucumbí en sus encantos. Algo tiene que me hace vulnerable, débil y dejo de ser yo, esa de personalidad frontal y que dice las cosas sin titubeos, esa con personalidad fuerte se torna, miedosa y llena de dudas.
No quiero pensar más acerca de qué resultará, de cuál será la respuesta, de cuál será la reacción, quiero que llegue el momento porque aplazar más esta agonía, ya, no tiene sentido.  Es una agonía que tiene sus satisfacciones, pero a veces cuando su lejanía se torna larga, ya deja de ser algo tan bello que cautive, se torna en una incertidumbre compleja y lenta, donde el tiempo no transcurre con normalidad y cada segundo sucede al otro como haciendo burla de mi espera.
Quisiera, ¡tanto es lo que quiero!, quisiera envolverte en mis brazos, mirarte a los ojos y decirte cuánto anhelé el tenerte cerca y poder decir cuánto te amo, porque te amo, sí, te amo, lo descubrí hace unos meses, no es normal tener una espera tan larga, y una espera donde no se acordó esa espera, si no más bien una espera voluntaria, que se mantuvo a través del tiempo solo con la esperanza y con la ilusión de que algún día esa larga espera tuviese alguna recompensa, la recompensa de tenerte junto a mi.

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