Cada mañana cuando abro los ojos para comenzar un nuevo día, me detengo por unos instantes en pensar que quise la noche ya transcurrida. Acabando la semana, me doy cuenta que todos los días quiero lo mismo, estar junto a ti. No sabes cuanto tiempo llevo la esperanza a cuestas de que cada mañana al abrir mis ojos vea tu rostro invadido por el sol del amanecer, sentir tu piel tibia entre mis sábanas, tus manos grandes y fuertes tocando mi espalda, oler tu aroma embriagador y ser tus labios lo que primero sientan los míos....... pero, existe una distancia entre tu y yo que a veces se vuelve más extensa, y en ocasiones se borra como una huella en la arena. En los momentos en que permites que compartamos el mismo aire, mi mundo cambia, solo existes tu y nadie mas que tu, la dicha que siente mi alma no tiene descripción. Pero cuando te vas todo vuelve a ser como era, la incertidumbre de cuando te veré de nuevo se apodera de mi, la angustia de pensar si volverá un momento como ese a mi vida, el verte partir sin saber si volverás. Ya te amé así, escurridizo, titubeante, veleta emigrante, te tengo y te pierdo en un segundo, vuelve y te quedas, pero al pestañar ya no estás. ¿Cuánto tiempo más deberá pasar para que ya te des cuenta que conmigo nada te sucederá?¿Cuánto tiempo más tendrá que pasar para que pueda tomarte libremente y decirte que te amo como a nadie?.............
Sencillamente lo que siento hoy y siento todos los días desde hace algún tiempo es desear amarte libremente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario